Ermitage
A lo largo de una superficie de exposición de 57475 m2, el Ermitage cuenta con aproximadamente tres millones de piezas de arte de los pueblos de Europa y Oriente desde los tiempos más remotos hasta el siglo XX. Pedro I, apasionado del arte holandés, compró cuadros de pintores holandeses y flamencos, así como otras obras de arte en sus viajes a Europa. Sin embargo, ya antes de Pedro I, otros zares rusos habían adquirido una gran cantidad de objetos que actualmente forman parte del Museo. Se considera que la fecha de fundación del Ermitage es 1764, momento en el que Catalina II adquirió la colección del comerciante berlinés Gotzkowski.
El Palacio de Invierno era la residencia principal de los zares rusos, de ahí su opulencia. Es el edificio más grande del conjunto. La construcción del mismo, en estilo barroco ruso, se llevó a cabo de la mano de Rastrelli entre los años 1754-1762. El Ermitage Pequeño, en cambio, estaba destinado a la vida privada de Catalina II; representaba un lugar más acogedor donde evadirse de la vida oficial. En la década de 1770 se llevó a cabo la construcción del Ermitage Viejo. En él se incluyeron obras de maestros del Renacimiento italiano: Judit, de Giorgione; Virgen de la Anunciación, de Simone Martín; obras de Fra Angelico, Boticelli, solo por mencionar algunos. Una de las obras que goza de mayor atención es la Madona Benois, de Leonardo Da Vinci. En el Ermitage, no solo los apasionados del arte encontrarán su meca particular. Los increíbles edificios, así como la decoración de los mismos, son dignos de ser contemplados por todo aquel que visita San Petersburgo. Se calcula que si una persona dedicara un minuto a cada pieza del museo, serían necesarios más de cuatro años para verlas todas. Por ello, es importante que el visitante decida de antemano qué desea ver. Dirección: Malecón Dvortsovaya, 34 (Дворцовая Наб., 34)
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